¿Dónde quedó lo bonito de recibir un piropo?

¿Quién dijo que se necesita ser un poeta para halagar la belleza con palabras?El piropo podría jactarse de ser la controvertida respuesta más adecuada a la adulación pícara, de cualquier ingenioso barbaján.

Dentro de la basta, a veces peculiar, pero siempre original tradición mexa, se conservan costumbres invaluables. Suspiros que se esconden inconscientes en el corazón para forjar en lo más profundo, nuestra personalidad, una identidad cultural que nos une y nos hace al mismo tiempo diferentes a los demás.

¿Dónde quedó lo bonito de recibir un piropo?

La picardía y el buen humor son ingredientes que no pueden faltar como elementos que componen la identidad mexicana. Desde recibir a la muerte entre carcajadas e ironías, hasta lo más implícito que puede ser el piropo. Un ingenioso halago. Un poco atrevido y casi siempre de mal gusto para el que lo recibe pero ¿cómo se añadieron al día a día del mexicano y en qué se han convertido los piropos para la cultura urbana actual?

La época dorada del siglo de oro mexicano puede apuntarse como el boom del piropo mexa por muchas razones. De primera instancia y de “buen” corazón, halagar la bellísima imagen de la mujer mexicana. Sin embargo no todo lo que brilla con picardía y creatividad es bueno para la sociedad. El piropo sin bien nació de las bocas de personajes populares como Pedro Infante, Mauricio Garces, Pedro Armendáriz, entre otras míticas figuras del cine mexicano, ha tenido entre líneas una pasivo agresiva agresión a quien lo recibe. Lamentablemente y por tradición el piropo busca adular la belleza, aunque no es regla, termina siendo el lado femenino el afectado.

¿Dónde quedó lo bonito de recibir un piropo?

Una forma de expresar la virilidad que el hombre galán tenía con respecto a la mujer. El resalte de la masculinidad, mezclada con ingenio verbal. Lamentablemente más allá de consagrarse como algo positivo, los piropos fueron generando fuertes estereotipos entre hombres y mujeres, teniendo como principal discurso el machismo y la violencia de género a través del lenguaje verbal.

Hoy por hoy, el piropo está incrustado dentro del legado popular mexa. Viviendo entre los  límites de lo “romántico” y lascivo. Caminando por esa delgada línea de lo vulgar. Si bien el ingenio implícito dentro del lenguaje  del piropo llega a ser sorprendentemente ingenioso. La forma en la que actualmente se utiliza sólo evoca el acoso y la sexualidad dejando olvidando el cortejo.

¿Dónde quedó lo bonito de recibir un piropo?
Fotografía de El Universal.

Entonces, ¿Dónde quedó lo bonito de recibir un piropo?

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