Teoría semi-romántica del caos

Sentada en el sofá esperándote siento como todo mi cuerpo se adormece poco a poco, dejo de sentir la espalda, las piernas, mis brazos. Mis ojos se entrecierran de cansancio y melancolía, la noche es lo suficiente fría como para extrañarte.

El sonido de la música de fondo se esfuma lentamente como una bocanada de humo disipándose en el ambiente. Me siento tan exhausta de quebrarme la cabeza para entenderte, y en el momento en que creo que pensamos negro, piensas totalmente lo contrario.

Arrastro mis piernas cansadas por la habitación para tomar un vaso de agua, algunos cabellos se pegan en mis labios y me vuelvo para seguir acostada pensándote.

Teoría semi-romántica del caos
Fotografía de Martina Matencio | @lalovenenoso

Recargo mi cabeza en la almohada tan suave como una nube, deseando que se crucen nuestras visiones del mundo y que inútilmente se mezcle nuestra estética y siga su rumbo sola.

Sí, en ocasiones soy demasiado soberbia en la manera en que deseo el cause de las cosas, las quiero como en un film en blanco y negro que nadie entiende.

Y creo fervientemente que los contrastes emocionales como la desesperación y el romanticismo clásico pueden dar resultados estéticos como un amor melancólico entre tú y yo.

Teoría semi-romántica del caos
Fotografía de Martina Matencio | @lalovenenoso

A nadie le gusta vulnerar su lado poético, todo el mundo juega a ser anarquista cuando el puto amor les atraviesa como una bala entre los ojos.

Justo cuando nos besamos por segunda vez comprendí que lo nuestro era una (teoría semi-romántica del caos) novela frustrada de miel y caos, a veces con té negro, otras con whisky y clavos.

Teoría semi-romántica del caos
Fotografía de Martina Matencio | @lalovenenoso
Prosa ilustrada con fotografías de Martina Matencio | lalovenenoso
Texto por lavomitiva

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